
Cuando una persona se va de vacaciones, (especialmente si tiene tareas de responsabilidad a su cargo) surge la duda de si debe desconectar del todo o si, por el contrario, debe mantener cierta comunicación con la empresa.
Lo ideal sería poder desconectar completamente, para sacar el máximo partido de las vacaciones y favorecer el “descanso” de la mente. Sin embargo, algunas posiciones profesionales pueden implicar cierta flexibilidad en este aspecto. A continuación os dejamos con unas cuantas pautas que pueden resultar útiles:
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Déjalo todo atado: antes de irte de vacaciones, asegúrate de dejarlo todo solucionado. Facilita la información necesaria para que tus compañeros puedan realizar el trabajo durante tu ausencia e informa a proveedores, clientes, etc.
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Adelántate a los problemas: planea las soluciones a los posibles problemas que puedan surgir mientras no estés en el trabajo. Proporcionar planes de actuación alternativos reducirá las posibilidades de que la empresa tenga que ponerse en contacto contigo.
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Desconecta el móvil: apaga tu teléfono durante la mayor parte del día. Puedes pactar con la empresa un horario reducido en el que tu móvil esté encendido en caso de emergencia.
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Recuerda tus derechos: trabajar es tu obligación, pero el descanso vacacional es tu derecho. No dudes en defenderlo si crees que la empresa está actuando de forma abusiva. Eso sí, siempre con calma y educación.
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No te amargues: si finalmente no puedes evitar el contacto con la empresa por tu categoría profesional, intenta solucionar las cuestiones de forma rápida y no dejes que eso te estropee el resto de las vacaciones.