
En el pasado, nadie se preocupaba demasiado de en qué gastaban su dinero los directivos de una empresa. Eso sí, cuanto más caro fuera el coche que conducían, pensábamos que mejor iba económicamente hablando la empresa de la que estaban al frente. Sin embargo, hoy las cosas han cambiado. Si el jefe tiene un cochazo muy caro o se compra un barco, ya te puedes poner a temblar.
Una investigación llevada a cabo por Robert Davidson, Aiyesha Dey y Abbie J. Smith y publicada por la National Bureau of Economic Research muestra que las empresas lideradas por directores generales que tienen libertad para gastar son las más propensas a registrar fraudes contables. El estudio se centró en los directores propietarios de barcos de gran tamaño, coches de más de 75.000 dólares o casas valoradas en más del doble del precio de la media de las casas de la zona.
Estos ejecutivos son significativamente más proclives a “malgastar” recursos corporativos: a participar en grandes adquisiciones, a invertir menos en crecimiento orgánico a largo plazo, a invertir en activos menos eficientes con menor retorno de la inversión y, en última instancia, pueden llevar a sus empresas a la quiebra. Por el contrario, los directores generales más reacios a hacer grandes dispendios, en general, ejercen un mayor control financiero y exigen mayor transparencia en los sistemas de información en sus empresas, de acuerdo con la investigación.
La CNN, que ha recogido el resultado del informe, llama a la cautela sobre los resultados, ya que hay muchas empresas lideradas por directores generales que gastan alegremente y que obtiene muy buenos resultados. Como es el caso de Larry Ellison, CEO de Oracle, habitual en los rankings de directivos mejor pagados del mundo y famoso por su enorme mansión y su yate de lujo.
Uno de los autores del estudio, Robert Davidson, considera que los resultados de la investigación tienen dos explicaciones posibles:
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La “teoría de ocio”: los CEO malgastadores están demasiado ocupados conduciendo sus coches de lujo, viajando o de crucero como para controlar de cerca a sus empresas.
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La teoría del “estilo de vida”: un CEO que necesita de altos ingresos y se rodea de lujo hace grandes demandas económicas a la empresa para mantener su estilo de vida. A veces, estas demandas son poco realistas y empujan al director financiero a hacer encaje de bolillos para cuadrar sus cuentas.
En el otro lado de la balanza, los directivos más “frugales” son tan estrictos en el control del propio gasto como en el de la compañía. De ahí que sus cuentas estén más saneadas, tanto a nivel doméstico como corporativo.

El ejemplo Buffet
Warren Buffet, fundador y propietario de Berkshire Hathaway, uno de los hombres más ricos del mundo y también considerado uno de los que tienen mejor ojo para los negocios (se le conoce como “el Oráculo de Omaha”) tiene unos hábitos muy poco acordes con su fortuna. Buffet vive en la misma casa en el centro de Omaha que compró en 1958 por 31.500 dólares, que en la actualidad está valorada en alrededor de 700.000. El empresario considera que se trata injustamente a los trabajadores y ha reclamado en diversas ocasiones al Gobierno estadounidense pagar más impuestos, ya que resultan demasiado bajos en relación a las retenciones sobre rentas del trabajo que se les aplican a sus empleados.
Además, pretende que sus descendientes no lo tengan demasiado fácil en la vida, a diferencia de los hijos y nietos de otras grandes fortunas que han resultado no tener otra dedicación vital que dilapidar sus herencias, y ha anunciado que donará la mayor parte de su fortuna a obras de solidaridad (en concreto, el 83% de su fortuna irá a parar a la Fundación Bill y Melinda Gates).
A la empresa sueca IKEA tampoco le va nada mal, su cuenta de resultados está muy saneada a nivel internacional a pesar de la mala situación económica mundial. Su fundador, Ingvar Kamprad es también uno de los hombres más ricos del mundo y también uno de los ricos más frugales. Se mueve habitualmente en metro, aunque también posee un viejo Volvo, y escoge clase económica cuando tiene que viajar en avión.
Los CEO malgastadores están demasiado ocupados conduciendo sus coches de lujo
Un ejemplo contrario al de Buffet y Kamprad es el del último presidente y consejero delegado de Merrill Lynch antes de su fusión con Bank of America, John Thain. El directivo gastó más de 1,2 millones de dólares en la redecoración de su despacho a principios de 2008, mientras su empresa se estaba preparando para despedir a miles de trabajadores y la crisis económica mundial estaba ya en pleno desarrollo. Entre los gastos que Thain pasó al departamento financiero de la compañía están los 800.000 dólares pagados al decorador Michael Smith, que también trabajó en la decoración de la Casa Blanca para los Obama, una alfombra de 87.000 dólares, seis sillas por valor de 37.000 dólares y un espejo de 5.000 dólares para su comedor privado.
Los trabajadores de Merrill Lynch no debían dar crédito ante semejante derroche de lujo mientras el departamento de Recursos Humanos de la empresa se convertía en una gran pira en la que miles de puestos de trabajo se quemaban cada día. La parte positiva es que, incluso en la peor de las situaciones, las instalaciones del banco conservaron su glamour…
Hola, todo esto está bien que se haga público pero creo que ya es sabido por todos, la cuestión es ¿por qué seguimos de brazos cruzados? ¿por qué no hacemos algo? nosotros que somos currantes deberíamos movilizarnos y luchar por una distribución más justa de la riqueza. ¡Y eso que los que tenemos trabajo somos unos privilegiados! Saludos
Me parece un artículo absolutamente demagógico. Los puertos deportivos de este pais, están llenos de malos empresarios y los EEUU, y los de Francia, y los de Inglaterra…..
Es como decir que todo aquel que se apellida Zapatero es un mal gestor…
Yo apostaría más por, aquel que con mucho esfuerzo y trabajo ha conseguido lo que tiene, sabrá valorar y gastar, el que no todo lo contrario.
Quizá haya demasiado Director General, que ha llegado a su silla, con poco esfuerzo, manipulando, en base a relaciones y favores y un largo etc, y eso conlleve un estilo de vida….
El señor Amancio Ortega, seguramente tenga un yate, y ha trabajado mucho y mucho tiempo para llegar donde está.
Hola José Vicente. Como bien comentas, todo depende del caso. Por eso, el artículo también habla de los empresarios que son buenos gestores. Un saludo.