¿Contratarías a Angelina Jolie?

No nos precipitemos con la respuesta, porque resulta que no es tan obvia como parece. Dos investigadores israelíes creen que la mayoría de las empresas no lo harían, porque las mujeres guapas despiertan admiración, pero no simpatía. Por el contrario, si el candidato al puesto vacante fuera Brad Pitt, tendría el puesto asegurado. La belleza penaliza a las mujeres y premia a los hombres. Sin embargo, investigaciones anteriores señalan que los guapos y guapas triunfan por igual. El debate está servido.
Bradley Ruffle y Ze’ev Shtudiner de la Universidad Ben-Gurión realizaron un estudio consistente en enviar 5.312 pares de currículums (cada par del mismo candidato, pero uno con foto y otro sin foto) a 2.656 anuncios de trabajo. El resultado es que los currículums con fotos de hombres atractivos tuvieron un índice de respuesta a su candidatura del 19,9%, casi un 50% más de media que los hombres poco agraciados. Es decir, un hombre guapo necesitaría enviar una media de cinco currículums para conseguir una respuesta de alguna empresa, mientras que los hombres “del montón” tendrían que enviar once.


Sin embargo, entre las mujeres, dicen los autores del estudio, la belleza no tiene premio, ya que las atractivas recibieron menos respuestas que las no atractivas, y también menos respuestas que las mujeres cuyos currículums no incorporaban foto. Las guapas tuvieron que enviar de media once curriculums antes de ser llamadas para una entrevista, mientras que las menos atractivas sólo tuvieron que mandar siete. La causa, dicen los investigadores, es que los departamentos de Recursos Humanos cuentan con una gran mayoría de mujeres. De hecho, el 93% de los responsables de Selección de las empresas participantes en el estudio eran mujeres. Por lo tanto, aseguran, los celos o el miedo son algunas de las causas por las que las mujeres discriminan a las candidatas más atractivas.

La “prima de la belleza”

La teoría es muy controvertida. A finales de los noventa, un experimento en un restaurante de Houston (Texas) confirmó justo lo contrario. Un jurado de diez miembros estableció el grado de belleza de los cincuenta camareros y camareras que participaron en el proyecto. Éstos anotaron día a día las propinas recibidas de los clientes. Las propinas de las camareras fueron directamente proporcionales a su atractivo físico, sin tener en cuenta la calidad del servicio. En el caso de los camareros el aspecto físico fue indiferente e influyeron más la simpatía y la calidad del servicio.

Los guapos y guapas tienen más éxito a lo largo de su carrera, incluso cobran más.

Y existen muchos otros estudios que no sólo afirman que los y las guapas tienen más puntos en los procesos de selección, sino que luego tienen más éxito a lo largo de toda su carrera. Daniel Hamermesh, profesor de Economía de la Universidad de Texas, afirma que la “prima de belleza” es del 9% para los hombres y el 14% para las mujeres, es decir, las personas atractivas ganarán de media en toda su carrera 230.000 dólares más que las que tienen físicos menos agraciados. Esta teoría es el resultado de una investigación realizada entre graduados y graduadas de diversas universidades estadounidenses, que estudió sus carreras y sus sueldos cinco y quince años después de salir de la universidad.

Directivos atractivos

Y aún hay más investigadores que constatan que la belleza ayuda para prosperar en el trabajo. Un informe escrito por tres profesores de la Universidad de Duke (John Graham, Campbell Harvey y Manju Puri) asegura que existe una relación significativa entre los rasgos faciales de un ejecutivo y su posible ascenso a director. La razón es que un hombre de negocios alto y guapo aparenta ser más competente que otros ejecutivos. La primera prueba que realizaron los investigadores fue enseñar dos fotografías: una de un alto cargo y otra de un empleado de menor responsabilidad. Pidieron a los participantes en el estudio que señalaran cuál de las dos imágenes les transmitía más confianza, simpatía, etc. El resultado fue claro: los directores ejecutivos se suelen percibir como personas más competentes y atractivas, pero menos simpáticas y dignas de confianza.

Sin embargo, aseguran los investigadores en función de los estudios psicológicos realizados, las personas “con cara de bebé” suelen ser más inteligentes y poseen otras características, como madurez, contrarias a lo que proyectan sus rasgos faciales. Así, aquellos trabajadores con cara de niño pueden ser más capaces, en general, que el resto de la población.

Sin tener en cuenta estudios, el sentido común y la sabiduría popular nos dicen que el físico es importante y que una buena imagen abre muchas puertas. Pero, ¿tendrán razón los investigadores israelíes? ¿Tú qué crees?

 

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