Ha llegado septiem
bre. Los niños empiezan nuevo curso, los empleados encaran un nuevo año y los desempleados se ponen de nuevo a la labor de encontrar trabajo. Para que estén preparados para la tan temida entrevista de selección, les ofrecemos consejos sobre cómo afrontarla e historias sobre qué deben evitar. Por supuesto, no desafíen a su entrevistador a echar un pulso ni digan que su antiguo jefe es un imbécil.
La CNN ha hecho públicas algunas de las anécdotas de las entrevistas de trabajo “más ridículas” ocurridas en Estados Unidos.
Entre ellas, hay historias como:
• El candidato le dijo al entrevistador que, si no le seleccionaba, su abuela le echaría una maldición.
• El aspirante desafió al entrevistador a echar un pulso. Suponemos que debía estar fuerte y pensó que, si ganaba, se haría con el puesto con total seguridad.
• Un demandante no pudo ir a la entrevista y envió, en su lugar, a su hermana.
• Un candidato se esposó a la mesa donde se hacían las entrevistas.
• Un entrevistado, a la pregunta de por qué quería dejar su trabajo actual, respondió: “Mi jefe es un imbécil. Todos los managers son unos tarados”.
Imaginamos que no sorprendemos a nadie si les contamos que ninguno de estos candidatos consiguió el puesto al que aspiraba.
La ABC, por su parte, ha recogido las anécdotas desde el otro punto de vista, el de candidatos que se enfrentaron a entrevistadores de pesadilla:
• Una trabajadora de Yakima (Washington), tras pasar una serie de entrevistas de selección, recibió una llamada del director de recursos humanos de la empresa contratante que le dejó un mensaje vociferante en el buzón de voz para que llamara y aceptara el trabajo de inmediato. Una hora más tarde, recibió un segundo mensaje en que el
mismo director le suplicó que lo aceptara “como un chico pediría a sus padres las
llaves del coche”.
• Un diseñador web de Dallas fue recibido por una entrevistadora que le anunció de antemano que no tenía ninguna intención de contratarle porque estaba manteniendo el puesto vacante hasta que su hijo acabara los estudios. Acto seguido se quejó de que hubiera sido ella la escogida para perder el tiempo haciendo las entrevistas de selección.
• Una chica que acababa sus prácticas en una empresa pidió una entrevista con su superior para conseguir una carta de recomendación. Durante la reunión, el tipo se quitó los calcetines, puso los pies sobre el escritorio y se cortó las uñas de los pies. Eso sí, explica la chica, le dio una “carta de recomendación fantástica”.
• una mujer acudió a una entrevista de trabajo en una empresa de prendas de vestir femeninas. El entrevistador se dedicó a criticar a la “terrible persona” a la que la mujer debía sustituir, que se había ido a Nueva York a trabajar como consultor de desarrollo de negocio.
Imaginamos que nadie se sorprenderá tampoco si decimos que ninguno de los entrevistados quiso saber absolutamente nada más del entrevistador ni de la empresa que ofrecía el puesto vacante.
Consejos para candidatos
Dada la cantidad de personas disponible en el mercado de trabajo es necesario destacar por encima del resto de aspirantes, es decir, destacar sobre la competencia. La entrevista es el momento en que presentar lo mejor de nosotros mismos, tanto a nivel de imagen corporal, como en cuanto a manera de comportarnos: de manera calmada, con un lenguaje sencillo, claro, bien articulado y mostrando seguridad y confianza en las propias capacidades.
Para empezar, la entrevista tiene por objeto conocer al aspirante en persona, lo que significa que debemos procurar mostrar nuestra mejor imagen, escogiendo un atuendo adecuado, así como un peinado y maquillaje correctos y discretos. El entrevistador ya dispone de nuestro currículum, pero querrá que hablemos de él con más detalle. Es necesario que lo tengamos bien memorizado, no tengamos dudas (baile de fechas, inexactitudes sobre los estudios…) y que lo planteemos siempre en positivo, en que cualquier cambio haya sido una oportunidad de crecer laboralmente.
Nunca debemos criticar o hablar mal de una empresa en la que hayamos trabajado anteriormente. El entrevistador se imaginará que en unos años podemos estar haciendo lo mismo sobre su empresa en una nueva entrevista.
Además, hay una serie de preguntas comodín que se suelen dar en este tipo de entrevistas, como, por ejemplo, la enumeración de las propias debilidades y fortalezas en el terreno laboral.
Como hay muchas probabilidades de que nos pregunten todas o algunas de estas preguntas tipo, lo mejor es preparar bien las respuestas en casa para que podamos responder de manera fluida y confiada cuando estemos ante nuestro entrevistador.
Como consejo general, es mejor evitar dejarlo todo a la improvisación en el “momento de la verdad”. Hay muchas cosas que podemos preparar por anticipado: algunas respuestas, pensar la ropa que podemos ponernos, estudiar cómo presentar nuestro currículum, etc.

Un articulo muy interesante, creo que se podría escribir un libro con las anecdotas mas curiosas que nos han sucedido realizando entrevistas.
Jorge G. Lancha
Rble. Selección y Desarrollo
jorgelancha@gmail.com