Todos decimos estar estresados y ciertamente corremos hacia o desde el trabajo, padecemos insomnio en diversos grados, arañamos horas de sueño para destinarlas al trabajo, el cuidado de la casa y de los hijos, hablamos por el teléfono móvil mientras contestamos emails y suena el teléfono fijo… Pero, ¿qué es realmente el estrés?, ¿qué síntomas deben ponernos en seria alerta?, ¿cómo lo podemos mantener a raya?
El estrés es una de las enfermedades más extendidas en estos tiempos y agrupa todas aquellas respuestas fisiológicas, psicológicas y de comportamiento que facilitan la adaptación a presiones internas y externas que afectan a cada persona de manera diferente.
El problema surge cuando las respuestas se prolongan o se intensifican y nuestra salud, física y psicológica, y nuestra vida (relación de pareja, vida social…) se resienten.
Algunos síntomas de que el estrés ha pasado a ser realmente un problema son (entre muchos otros): cansancio prolongado; falta de concentración y un descenso del rendimiento físico e intelectual; insomnio; dolores de cabeza; problemas digestivos; pérdida del deseo sexual; dolores musculares; y presencia de emociones negativas como irritabilidad, ansiedad, tristeza o angustia. A su vez, nuestro organismo traduce estos síntomas en respuestas negativas para la salud y que pueden desencadenar patologías: taquicardia, hipertensión, alteración del ritmo respiratorio, aumento de glucemia en la sangre, aumento del colesterol e inhibición del sistema inmunológico.
Como dice el refranero, siempre es mejor prevenir (el estrés) que curarlo..
¿Qué podemos hacer?
• Si el estrés viene producido por una situación de cambio o incerteza (ante la crisis económica actual, por ejemplo), intentar tener una perspectiva realista y no proponerse logros excesivamente ambiciosos ni exagerar las perspectivas negativas.
• Mantener una dieta equilibrada y saludable, evitar la automedicación y el abuso de la cafeína, el alcohol o comer compulsivamente.
• Hacer ejercicio con regularidad, lo que no implica necesariamente ir al gimnasio o practicar un deporte; andar o hacer alguna actividad dinámica también permiten canalizar la energía contenida.
• Organizar bien el tiempo y priorizar entre las distintas tareas a realizar. Un buen truco es empezar por las que requieren menos tiempo y aligerar rápidamente la lista de “pendientes”, ya que sentirse eficiente en el trabajo es una buena barrera antiestrés.
• Ser flexible; ser demasiado exigente o perfeccionista puede generar mucha frustración.
• Tratar de ver los cambios como una oportunidad de desarrollo y no como una amenaza en negativo.
• Delegar responsabilidades cuando sea posible y necesario.
• Hablar, compartir los problemas con alguien de confianza ayuda siempre a disminuir la ansiedad.
• Minimizar las distracciones para trabajar mejor y mejorar la sensación de eficiencia. Si es necesario, durante un rato apaga el móvil, cierra el email…
• Practicar técnicas de relajación o meditación y dedicarse algún tiempo a uno mismo. Estas técnicas ofrecen recursos que se pueden utilizar posteriormente en los momentos de más tensión.
En Unique queremos que cumplas todas tus metas con éxito por eso ponemos a tu disposición nuestra guía “Éxito sin estrés”