Dicen que la realidad supera a la ficción. En algunos casos esperamos que la frase para nada sea verdad y que algunas de las situaciones que vemos en el cine se queden en las pantallas y disten mucho de las que realmente se viven cada día en las empresas. Porque ¿quién quiere una jefa con estilazo si es un auténtico demonio, como Meryl Streep en El diablo se viste de Prada? ¿Y quién sería capaz de seguir un programa de mentoring con un Michael Douglas sin el más mínimo sentido de la ética en Wall Street?
Hay muchos más, quizás más malos e insoportables, pero este es nuestro ranking particular de los 10 peores jefes de ficción:
1. Cómo acabar con tu jefe (2011). El título original de la película en inglés daba muchas pistas del problema que tenían los protagonistas de la película: Horrible bosses. Muy malo tiene que ser tu jefe para que quieras acabar con él, pero acabar de manera radical y definitiva… ¡matándolo! Tres amigos deciden, “asesorados” por un exconvicto, acabar con su amargura laboral cortando el problema de raíz, aunque una de esas jefas a las que hay que eliminar para hacer más tolerable su trabajo tenga la pinta de la mismísima Jennifer Aniston. Los tres jefes horribles realmente hacen gala de ser tres personas igualmente horribles que se aprovechan de su posición de poder para hacerle la vida miserable a sus subordinados. Como argumento de película cómica no está nada mal. Ahora bien y dado que en Estados Unidos el mercado de trabajo está en fase de recuperación, en la vida real nos atreveíamos a aconsejar una solución menos drástica: ¡chicos, dejad al jefe y buscad un nuevo trabajo!
2. El diablo viste de Prada (2006). Todos odiamos a Meryl Streep en su papel de Miranda Priestly. Arrogante, exigente hasta lo inhumano, maleducada, despreciativa… La Priestly tiene todas las características negativas que un líder (y cualquier persona, de hecho) debe evitar. Lo que sí ha hecho bien es el proceso de selección de sus trabajadores, ya que ha sabido rodearse de un grupo de serviciales empleados que le ríen todas las gracias y le aplauden todas la ideas. En esa oficina con condiciones casi esclavistas consigue su primer trabajo la pobre Anne Hathaway, que finalmente será la única que se atreverá a plantar cara a su implacable jefa. Esperamos no estropearle la película a nadie si explicamos que, al final, no consigue mantener el empleo, pero aprende un par de lecciones muy valiosas.
3. Charlie y la fábrica de chocolate (2005). Willy Wonka parece un hombre simpático, aunque algo enigmático. Sonríe todo el tiempo y es el propietario de una fábrica la mar de dulce. Pero el Sr.Wonka, presionado por la competencia, hizo un ERE que afectó a toda la plantilla y acabó cerrando su fábrica. Es más, a partir de entonces aseguró haber perdido la fe en los seres humanos.Cuando decidió reabrir la fábrica, en lugar de ontratar a nuevos trabajadores, decidió pactar con los Oompa Loompa, unos seres diminutos que trabajan sin descanso y viven en la misma fábrica sólo por amor al cacao. A priori, no parece que estas condiciones laborales fueran aprobadas por ningún sindicato en nuestro país.
4. Atraco a las tres (1962). El cine patrio también tiene sus ejemplos de jefes insoportables, en este caso, en blanco y negro. Don Prudencio, el interventor del banco Los Previsores del Mañana, es ascendido a un cargo que conlleva cierta dosis de poder y para la cual no está preparado. Es un superior implacable e intolerante que acaba dando pie a que los propios empledos del banco (José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Gracita Morales, Agustín González, Alfredo Landa y Cassen) planeen un atraco “poco profesional”.
5. Wall Street (1987). Tampoco nos resulta nada simpático Gordon Gekko (Michael Douglas), un despiadado, ambicioso y poderoso jefe que quiere enseñar a ganar dinero a cualquier precio a un novato Charlie Sheen. Gekko tiene una máxima que sigue al pie de la letra: “La avaricia es dios”. Y, siguiéndola hasta las últimas consecuencias decidirá convertir al novato en un clon de su ambiciosa personalidad. La moraleja de la película, sin embargo, es clara: el personaje de Sheen termina en la cárcel y el mundo sumido en la bancarrota provocada por la barbarie financiera de Wall Street.
6. Armas de Mujer (1988). Sigourney Weaver es la segunda mujer malísima en este ranking de jefes horribles. Aquí, la jefa sinescrúpulos no tiene inconveniente en apropiarse de las ideas de una de sus abnegadas trabajadoras, su antagonista, la buenísima Tess McGill, a quien pone cara Melanie Griffith. Pero los malos siempre tienen su castigo (por lo menos en las pelis de Hollywood), la Griffith no sólo conseguirá hacerse con el puesto de su jefa, también acabará llevándose a su chico, nada menos que Harrison Ford.
7. El Padrino (1972). Michael Corleone (Al Pacino) dirige una empresa algo particular, está al mando de una de las familas que manejan los hilos mafiosos de “La Cosa Nostra” en los Estados Unidos. Inicialmente, Michael se resiste a asumir su papel como heredero de la autoridad paterna al frente de la familia y prefiere tener una vida al margen. Pero con el tiempo, se acabará convirtiendo en un dirigente despóstico y cruel que decidirá incluso acabar con la vida de su hermano Fredo. Michael se convierte en el paradigma de cómo los negocios pueden convertir a una persona en un desalmado.
8. Batman Begins (2005). Bruce Wayne, además de ser el presidente de Wayne interprises, ejerce de superhéreo justiciero en sus ratos libres. Lucius Fox, exmiembro de la Junta directiva de la empresa y actual responsable del Departamento de Ciencias Aplicadas de la compañía, se convierte en su aliado, proporcionándole un coche (el Batmóbil) y un traje de lo más especial. En principio, trabajar para un superhéroe de cómic, un tipo guapetón, con mucho dinero, con un alto sentido de la justicia y el honor, no parece un mal plan. Sin embargo, el trabajo está sometido a innumerables riesgos laborales, dudamos que esté asegurado,parece improbable que tengas días de vacaciones y, por si fuera poco, tu jefe puede llamarte a cualquier hora del día o de la noche.
9. El rey león (1994). Mufasa es un buen rey de la manada, amable, comprensivo, valiente y justo, pero se hace mayor y ve peligrar su autoridad. Scar, por el contrario, es envidioso, tramposo y no tiene inconveniente en mentir e incitar a la manada contra Mufasa para hacerse con el poder. Pero, una vez se hace con la vara de rey, no sabe cómo ejercer su autoridad ni cómo solucionar los problemas de sus súbditos. Menos mal que allí está Simba, que de manera informal y poco ortodoxa, sabe cómo devolverle el abastacimiento de agua a los animales de la sabana y, de paso, el poder a su padre, Mufasa. La ética es indispensable para estar al mando, por lo menos, en las selvas africanas.
10. El diario de Bridget Jones (2001). Bridget Jones (Renée Zellweger) es una treinteañera londinense que trabaja en una editorial y está absolutamente insatisfecha con su vida de soltera. Su familia intenta emparentarla con un pretendiente serio, honesto y responsable (Colin Firth), pero ya sabemos que no habría buenas películas sin malas decisiones. Así que Bridget se lía con su jefe, Daniel Cleaver (Hugh Grant). Este es uno de los pocos casos en que Grant se pone en la piel de un personaje antisimpático y hasta despreciable: mujeriego, infiel, ególatra, cínico, criticón… Y eso que los directores suavizaron el personaje, porque en la novela el jefe de Bridget sale mucho peor parado.